Hace 20 Años · Entrevistas · Edición Especial · 2006

Marco Rincón

Arquitecto · Docente de Diseño
Facultad de Arquitectura
Universidad De San Buenaventura & Universidad del Valle

República Arquitectura
Cali, 2006
Arquitectura bioclimática · Ciudad · Profesión

El Arq. Marco Rincón lleva años intentando convencer a sus estudiantes de algo que parece elemental y sin embargo cuesta trabajo aceptar: que el clima no es un apellido de la arquitectura. Es su condición de origen. Esta es la conversación que tuvo con República Arquitectura en 2006, cuando la preocupación por el entorno natural apenas comenzaba a recuperar espacio en la práctica colombiana.

Arq. Marco Rincón · Cali, 2006

Arq. Marco Rincón · Cali, 2006

¿Qué es arquitectura bioclimática?

Este es uno de los temas que yo he venido hablando en los talleres con los estudiantes. No me gusta la idea de denominar como arquitectura bioclimática —no tiene valididad la arquitectura como tal—, me parece que es como cargarle un apellido adicional. Es como hablar de arquitectura sismo resistente o arquitectura funcional: el tema del clima debe ser una parte integral de la arquitectura y no debe ser un apellido que se le adiciona, o como un estilo que se le incrementa. Una cosa importante es el entender que no es un estilo sino una parte esencia del entendimiento de la arquitectura y de los espacios.

La arquitectura en general tiene que entender el lugar, su condición ambiental, su condición geográfica, y eso va determinando las características climáticas del entorno. La arquitectura bioclimática tiene que entender claramente a través de medios pasivos la arquitectura como la envolvente, los voladizos de la cubierta, los materiales de muros, materiales de los pisos, las dimensiones de los vanos, la profundidad de los vanos. Entender cuál es su arquitectura, su clima, y poder proponer una arquitectura que sea confortable, que sea en términos ambientales agradable para el ser humano y que sea a la vez muy consecuente con el tema ambiental.

Si entiendo las condiciones climáticas determinadas, si entiendo que esas condiciones las puedo solucionar de alguna manera respondiendo a ellas con la simple arquitectura, con su materialidad, evito hacer un uso inadecuado de medios artificiales o mecánicos de control climático —aire acondicionado, calefacción— que requieren de consumos de energía. Si logro entender eso, mi arquitectura utiliza esos recursos en la menor cantidad posible. Ya estoy empezando a hacer arquitectura consecuente con el clima, y eso es a lo que tiende la arquitectura que se denomina bioclimática.

¿Lo bioclimático puede ser lo sostenible o son cosas diferentes?

A la arquitectura bioclimática se le puede llamar de muchas formas. Hay gente que la llama arquitectura verde, arquitectura ecológica, arquitectura sostenible, arquitectura bioclimática. Pero en términos generales es básicamente una arquitectura que sea responsable con su entorno medio ambiente y que haga uso de su oficio, que es la adecuada implementación de los materiales adecuados para responder a un clima y a un lugar.

La arquitectura bioclimática tampoco desconoce los desarrollos tecnológicos. No se trata de decir que no más aire acondicionado, no más medios mecánicos de mejoramiento del confort. Lo que se busca es que si se requieren, sean del menor uso posible. En latitudes como la nuestra, aquí en Cali que estamos a 3° 23' de latitud norte, podemos tener arquitectura absolutamente confortable sin requerir calefacción —porque no la necesitamos— y sin requerir aire acondicionado, solamente utilizando una ventilación adecuada y un control del soleamiento con un diseño adecuado de la envolvente.

Por ejemplo, cuando entramos a un auditorio aquí *(1)*, es helado: no hay confort porque hay exceso de frío. Esos espacios requerirían de pronto algo para no necesitar aire acondicionado, porque si tuvieran un mejor diseño se podrían requerir en menor medida —si estuvieran diseñados o pensados ambientalmente y responsablemente.

*(1) Auditorios Universidad San Buenaventura Cali.*

¿Cómo se puede enseñar a hacer proyectos bioclimáticos?

No se puede enseñar a hacer proyectos bioclimáticos. Se enseña arquitectura, se enseña a hacer buena arquitectura. Y una buena arquitectura tiene que ser funcional, segura, sismo resistente, respetuosa a la historia, de la cultura, respetuosa del clima y del lugar, a la tradición del entorno. Tiene que tener una materialidad adecuadamente utilizada. Todos esos ingredientes sumados logran una buena arquitectura. Uno de los ingredientes de una buena arquitectura es una arquitectura responsable con el clima, con el medio ambiente, y que entienda su lugar en el espacio, en el universo, en términos ambientales y climáticos.

En su ejercicio profesional, ¿cuál cree que ha sido el proyecto con los mayores logros alcanzados en el aspecto climático?

No creo haberlo hecho. Creo que parte de mi preocupación por el tema del clima y de entender mejor el clima del lugar donde uno trabaja obedece a que considero que —haciendo una crítica o una autocrítica muy objetiva a mis proyectos— esa es su gran falla. Creo que tienen aciertos en temas como en el manejo del contexto, de lo urbano, en el manejo de la materialidad, pero tienen desaciertos en el tema climático.

Implican tener permanentemente el uso del aire acondicionado, en algunos casos el uso de luz artificial por mala iluminación, en algunos casos exceso de iluminación —y el exceso de iluminación que es radiación se puede convertir en calor. Entonces creo que los proyectos por venir son los que van a tener una consideración mucho más clara y un entendimiento más claro del clima. Era una cosa que yo no entendía muy bien porque en la universidad nunca me hablaron de ese tema. Claro, hablaban de la parte funcional, de la estructura, pero del clima y la tradición de la arquitectura a lo largo de la historia relacionado con el clima nunca se mencionaba.

Hoy en día soy un convencido de que mi arquitectura va a tener un giro. Estoy trabajando dos proyectos —un edificio de oficinas y una casa de campo— que ya tienen ese ingrediente, y creo que eso los va a hacer mucho más valiosos.

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¿En el medio, el dinero y las constructoras podrán ser un inconveniente para hacer edificios confortables climáticamente?

Yo no creo. Creo que básicamente es puro desconocimiento. Un arquitecto cualquiera que se enfrente a un proyecto de vivienda de interés social o multifamiliar y que tenga nociones del tema climático —que entienda lo importante que es una buena orientación, que sea capaz de entender cuál va a ser la incidencia solar dentro de los espacios, qué cantidad de sol le va a dar, cuánta radiación va a ganar— creo que sale costando al final lo mismo. Es un problema de diseño, no de materiales. Los materiales deben ser mejor dispuestos con una claridad conceptual —hablando en términos del clima— mucho más clara y coherente.

Uno ve en estratos 6 proyectos donde el metro cuadrado es de millón quinientos, millón ochocientos, mal orientados, con problemas graves de confort, con espacios recalentados por la cantidad de radiación y de sol que ganan durante el día. En el largo plazo, un edificio sostenible, hecho con conciencia ambiental, terminará siendo más económico que uno hecho a precio de hoy menor pero al precio de mañana más costoso —porque la persona terminará poniendo aire acondicionado, y eso en el tiempo implica mayores consumos de energía.

Arquitectura bioclimática · Cali

Arquitectura bioclimática · Voladizo y lamas · Cali

¿Podríamos considerar al bioclimatismo una herramienta?

No diría que es una herramienta. Diría que es un componente más de la arquitectura. Hay herramientas para poder entender e interpretar el clima: herramientas como una brújula, un termómetro, una plantilla estereográfica para poder entender la geometría solar, una veleta para saber la dirección de los vientos, herramientas en el Internet sobre la condición climática en cada lugar en particular, las herramientas meteorológicas, los datos sobre lluvias y humedad. Todas son herramientas para poder entender mejor el clima. Y el clima es un componente esencial de la arquitectura, no es una herramienta.

¿El componente climático puede ayudar a construir ciudad?

Por supuesto tiene que ayudar a construir ciudad. Una mejor ciudad, un mejor entorno urbano y un entorno ambientalmente más responsable. El solo hecho de que un arquitecto se preocupe por su medio ambiente y tenga la sensibilidad para pensar que las futuras generaciones tendrán que respirar un aire, que van a tener que tener un suelo, un paisaje, un entorno —que se preocupe cuando está diseñando en esas generaciones futuras— tendrá una condición humana distinta.

Para mí, esto está muy ligado a la ciudad que nosotros hacemos. Depende de la voluntad que tengamos. Hay que empezar a hacer que la buena arquitectura sea un buen negocio. El problema es que hoy en día hacer negocio en arquitectura es hacer arquitectura rápida, de materiales baratos, del menor esfuerzo posible, de la mayor rentabilidad posible. Lo contrario es un buen negocio: si lo diseño bien, planeo bien, considero los materiales adecuadamente, hago una arquitectura funcional, segura, sismo resistente, responsable de la tradición cultural —una arquitectura que piensa en el clima y la geografía— todos esos ingredientes son los que van adicionando valor en la medida en que uno va adquiriendo experiencia.

«hay proyectos experimentales como la oficina de Felipe Cadavid que es más experimento que un acierto...»

¿Existe arquitectura que cumpla con estas condiciones climáticas en la ciudad?

Por lo menos sí la hay. Hay arquitectura de los años cincuenta —mucha de la arquitectura que hacía Zamorano y Giovannelli— aunque esa oficina hizo arquitectura muy poco comprometida con el entorno, con el clima. La arquitectura que ha hecho Benjamín Barney, sobre todo en su casa, son proyectos que responden muy bien. Hay proyectos experimentales como la oficina de Felipe Cadavid, que es más experimento que un acierto —aunque a mí me gusta, me parece lindo en muchos sentidos—: ahí intentó experimentar pero no fue completamente acertada la solución.

La arquitectura de Francisco Sornoza —muchas de las casas que ha hecho— tiene el tema climático muy bien solucionado haciendo eco de las tradiciones arquitectónicas del lugar: creando techos en teja de barro, recuperando aleros, alturas importantes con una topología de patio, con el tema de la ventilación y la penumbra, la oscuridad, que se permita leer, que llegue luz y viento a todas partes pero sin exceso.

Ese tema está retomando e iniciando nuevamente en la conciencia de la profesión, porque lo que fue una ruptura de 30–35 años —casi una generación y media completa donde se hizo una arquitectura mala, inconsciente con el clima— tiene unas consecuencias negativas ambientalmente y para la ciudad que van a durar mucho tiempo: los edificios quedan ahí 50, 100, incluso doscientos años.

Muchos proyectos en los barrios como San Fernando Viejo, Juanambu, Granada —esas casas tenían eso claramente solucionado: eran casas acogedoras, por los materiales, la distribución de los espacios, la ventilación cruzada, el diseño de las ventanas, el espacio interior, la materialidad de las cubiertas. Toda la envolvente correspondía a una respuesta climática. Pero nos ha hecho mucho daño el tema de la moda y el tema de las revistas: cuando uno las mira sin digerirlas, sin asimilarlas para su sitio y su ciudad, es donde hay un tema grave.

«yo no sabía de materialidad, nunca me hablaron del clima. Como a mediados de carrera el Arq. German Correal nos empezó a hablar del contexto de ciudad y eso me sonó mucho y me marcó para el trabajo.»

¿Cuándo cree que exista una generación que haga una mejor ciudad?

Creo que ya existe. Esta trabajando ya. Están haciendo cosas. Hay mucha gente con mente abierta dispuesta a entender estos temas y que los ven importantes. Pero pienso que ya están: unos están en formación y la otra en el medio haciendo cosas. Hay arquitectos de generaciones intermedias que ya estamos haciendo cosas, y tenemos esto como un tema muy importante de trabajo.

El arquitecto está mucho mejor estructurado. Creo que esta escuela y la de la Universidad del Valle están mejor estructuradas hoy en día que hace 10 o 15 años. Porque cuando yo salí hace 22 años, el pensum académico era la contabilidad y la administración. Un arquitecto cuyo énfasis era ese salía sin saber construir. Yo no sabía de materialidad, nunca me hablaron del clima. Como a mediados de carrera el Arq. German Correal nos empezó a hablar del contexto de ciudad, y eso me sonó mucho y me marcó para el trabajo.

La academia tiene que hablar de ese tema. Y cuando salgan van con esa inquietud y tienen que entender que es importantísimo el tema en la arquitectura. Van a cometer menos errores y a hacer buena arquitectura desde el principio, responsable y más ajustada a lo que es estar en el lugar que les corresponda. Porque la academia tiene que formar arquitectos no solamente para Cali sino para el mundo. Cualquiera que sea el lugar, el país donde estén, hay que entender el lugar, su cultura, su tradición, su historia, su clima, su entorno, su geografía. El problema de los arquitectos es que somos muy egocéntricos y creemos que la arquitectura tiene que ser para uno. Y eso es un grave error.

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★ República Arquitectura

Entrevista realizada en Cali, 2006 · Edición especial «Hace 20 Años»

★ Serie · Hace 20 Años
Entrevista · 2006

Francisco Ramírez

Sobre la enseñanza de la arquitectura, el contexto urbano y lo que la formación universitaria no enseñaba en 2006.

Arquitecto · Universidad del Valle · 2006